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Habilidad No. 7 de la Inteligencia Emocional

Mar 19, 2025
Virtuosum
Habilidad No. 7 de la Inteligencia Emocional
7:57
 

 

 

 

 ¡HOLA! Bienvenido a Miércoles de Liderazgo. Te ofrezco ideas para fortalecer tu liderazgo dondequiera que lo ejerzas. Alfredo Esponda te da las gracias por estar aquí.

 

¿Te ha sucedido que cuando estás en un pueblo preguntas por una calle y la gente te señala un rumbo que te aleja de adónde tú vas? Te dicen adelante, en cinco cuadras. Resulta que la calle que buscabas estaba a tan sólo una cuadra detrás de dónde preguntaste.

 

Ahora, en nuestros tiempos tan modernos, el GPS nos aliviana de cualquier apuro. Es una maravilla, resulta fácil no perderse y dar con la dirección que uno busca. Aun así, hay quien se pierde. Hay quien no quiere aprender a usar el GPS.

 

Bueno, reclamo que necesitamos un GPS organizacional. Hay quienes trabajan en una empresa y no tienen la más remota idea de dónde quedan las distintas áreas organizacionales. Lo peor, ni les interesa.

 

Una de las habilidades de la inteligencia emocional es la de CONCIENCIA ORGANIZACIONAL. Consiste en tener una clara ubicación de dónde nos encontramos. Tengo una amiga que suele justificarse diciendo: “llegué tarde al reparto de brújulas, no me tocó”.

 

La conciencia organizacional la necesitamos para comprender “a qué contribuimos” en nuestra organización, cuál es su propósito institucional. El punto de partida es comprender que, si no existe una organización, el mundo se agrupa en forma de multitud, caracterizada por la desorientación y, aún más, por la falta de controles.

 

Lo vemos en los mítines de protesta, gran cantidad de manifestantes van por el placer de dar rienda suelta a sus ímpetus libertarios y dar lugar al caos, desorden y mal comportamiento. Comienzan a verse pintas y destrucciones de monumentos y edificios, rompimiento de ventanas y cristales de todo tipo. Negocios a pie de piso son destruidos sin justificación.

 

¿Se comprende la importancia de crear organizaciones? ¿De encauzar el comportamiento humano? ¿De formar parte de una institución?

 

Nosotros, tú y yo, al formar parte de una institución somos integrantes de un fenómeno social ordenado, estructurado, contenido. ¿Quién creó la institución de la cual formamos parte? Tal vez no lo sabremos, pero es parte de la inteligencia emocional tener plena conciencia de dónde estamos parados, para qué estamos allí y cuál es nuestro papel. Desconocerlo es convertirse en un paria, un ser inanimado, que no le importa qué hace y para qué sirve. Tan sólo interesado en el reloj, cuál es la hora de entrada, a qué hora salimos y cuánto nos pagan por estar. Sólo obedecer órdenes sin sentido, sólo porque así lo manda el jefe.

 

Esos son los propósitos de los cursos de inducción en las empresas. No es justificable dejar que sean obsoletos. Deben proporcionar siempre información actualizada, breve y concisa. Que brinde a todos los trabajadores de una empresa una comprensión amplificada de su existencia, que logre inspirar en sus miembros el anhelo de formar parte de algo más grande que ellos mismos. Hacerlos soñar en grandes realizaciones que le insufle el orgullo de lograr.

 

La CONCIENCIA ORGANIZACIONAL debe generar compromiso de acción voluntaria en un marco de valores, disciplina y orgullo de pertenencia. Se nota en una fiesta, en la formación de equipos deportivos para competir contra otros similares, en las porras que gritan con orgullosa voz “de aquí, de allá, somos los campeones de Tonalá”, o algo por el estilo. Se empiezan a sentir “amigos” todos los integrantes porque comparten un sueño común.

 

No todos tenemos la oportunidad de dedicarnos a lo que nos apasiona. Esas oportunidades son destinadas a unas cuantas personas, más aún, no solemos tener idea de qué nos apasiona y no sabemos en qué haríamos triunfar nuestras cualidades.

 

El neurocientífico Antonio Damasio afirma que contamos con unos “marcadores somáticos” que nos hacen sentir lo que es adecuado para nosotros y lo que no lo es. Se convierten en una guía para nuestra toma de decisiones.

 

Perdón por relatar un caso personal, me justifico porque creo que ilustra esto de la mejor manera. Cuando me iba a casar, mi novia me preguntó: “¿de que vive un economista?” La verdad yo pensaba dedicarme a ser un funcionario público, pero no encontraba trabajo. Ella me sugirió: “¿por qué no creamos una empresa?” ¡Wow!, no es posible. No tengo experiencia. Ella me impulsó. Comencé con estudiar mi pasado y encontré que dar clases en la UAM de Iztapalapa no me traía satisfacciones, ni gusto. Me resultaban difíciles los estudiantes jóvenes de primero de la carrera de economía.

 

En cambio, impartir cursos de capacitación para adultos me producía una gran satisfacción. Después de trabajar ocho horas en MINSA llegaba al salón donde impartía un curso para Dale Carnegie de 7 a 11 de la noche. Al final, a las 11:30 me sentía más fresco que cuando había llegado. Esa fue mi conclusión: me dedicaría a la capacitación de adultos. Mi vocación de economista, al estudiar en la UNAM, me inyectaron la devoción de contribuir a México. Así que concluí si no puedo contribuir al engrandecimiento macroeconómico me dedicaré al engrandecimiento microeconómico. La nueva empresa, CENCADE, nació con la misión de “Contribuir al fortalecimiento de capacidades competitivas de personas y organizaciones”. En eso he estado 46 años, desde 1979, y no sólo no me aburro, sino que descubro siempre nuevas formas de seguir contribuyendo a mi país. Es un gran placer trabajar en esto.

 

Goleman relata en su libro el caso de Oprah Winfrey que, al ser cambiada de puesto en su trabajo, se sintió degradada, como anfitriona de un programa de entrevistas.

 

Oprah cuenta que “desde el primer momento en ese nuevo puesto, sentí que algo se encendía en mi interior, fue como si hubiera vuelto a ser yo misma, percibí en mi corazón una comprensión que resonaba y que se difundió hasta el vello en mi nuca. Todo mi cuerpo me dijo que eso era lo que debía hacer”

 

La CONCIENCIA ORGANIZACIONAL como habilidad de inteligencia emocional nos propone saber y sentir el por qué y el para qué estamos en una organización. Te pido que reflexiones.

 


¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

DANIEL GOLEMAN: Debemos percibir las sutiles señales corporales que nos indican si lo que estamos haciendo nos ofrece la sensación de un estado óptimo o no.

 

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